21
Feb
08

Corridas en la cara

Aún recuerdo me corrí por primera vez en la cara de Sexman. Hasta ese momento, él nunca se había sentido cómodo con las corridas ajenas.

Al principio era una visita fugaz, sólo para decirle hola y mirar unas cosillas en su ordenador. Nos echamos en la cama con el portátil, y cuando hubimos terminado, empezamos a jugar y retozar. Los besos llevaron a las caricias, las caricias a la erección… y entonces nuestras pollas pensaron por nosotros.

Apartamos el portátil antes de que en un arrebato lo dejáramos caer al suelo. Nos quitamos la ropa con prisas, teníamos mucha hambre el uno del otro. Sexman bajó a comerme la polla como sólo él sabe hacerlo, de una forma que me excitó muchísimo.

Durante un buen rato, él estuvo encima de mí, comiéndome la polla mientras yo lamía sus huevos abrazado a su culo. Echando mi cabeza hacia atrás, abrí la boca y me metí toda su polla hasta mi garganta. Él empezó a mamar con más fuerza y rapidez. Yo me apretaba contra su cuerpo, abrazando aún más fuerte.

Sexman estaba muy caliente, y me hizo una petición: “córrete en mi cara y luego me corro yo”. Me puse de rodillas, sentándome sobre mis talones, con las piernas abiertas, y haciéndole un hueco a Sexman que se colocó perpendicular a mí, acostado, con su cara en mi entrepierna. Mientras yo me masturbaba, él me chupaba el capullo de vez en cuando, yo descansaba la mano y le metía la polla entera por la boca, moviendo mi cadera. Yo también me agachaba de vez en cuando a comer un poco su polla, y a besarlo para que probara el sabor de su miembro.

Llegó el momento en el que todo mi cuerpo se iba a tensar. Él levantó sus piernas y haciéndose una especie de ovillo puso su cipote justo encima de su cara, siguió masturbándose con muchísimo ansia para que su orgasmo coincidiera con el mío. Yo me corrí antes, y además de mancharle toda la cara, manché la colcha de la cama. Él se corrió justo después, y manchó aún más la colcha.

Tenía la cara cubierta de semen. No se podía distinguir el mío del suyo. Cómo cambian las cosas.

Y ahora os dejo, porque contaros esto, me ha puesto bruto, bruto!

19
Feb
08

Amarrado a ti

Llego a casa y saludo a Sexman. Me encanta cómo huele al final del día, justo antes de ducharse. Si pudiera, le prohibiría usar desodorante estos días. Su sudor me excita, su barba que empieza a crecer araña suavemente mis labios cuando lo beso. Y eso me pone, muchísimo.

Sexman se da cuenta, y me lleva al dormitorio. Me echa sobre la cama con suavidad, y empieza a besarme, colocándose sobre mi cuerpo. Intento quitarle la camiseta, pero se niega. Hoy manda él. Yo me dejo hacer, y lo miro con ojos suplicantes, para que me quite la ropa.

Se echa sobre mi pecho desnudo, y siento a través de mis vaqueros que su pene ya está adquiriendo consistencia. Con su peso bloquea mis movimientos, así que me limito a disfrutar de su aroma, que me vuelve loco. Poco a poco, baja por mi cuello besando mi piel, oliendo mi axila izquierda, y lamiendo suavemente el interior de mi brazo. Un cosquilleo recorre todo mi cuerpo. Con su mano izquierda frota mi polla a través de mis pantalones. Presionando con su mano derecha me obliga a mirar a su izquierda, y pasa mi lengua por mi cuello hasta mi oreja. Mientras tanto, juguetea con mi mano izquierda. Se estira y coge un lazo que tiene atado por un extremo al somier y me ata fuertemente la mano.

Se sienta sobre mi abdomen y se baja ligeramente los pantalones para mostrarme su polla, que está dejando caer líquido preseminal. Apoyando las rodillas a cada lado, me acerca su polla y deja una gota de líquido sobre mi barbilla. Intento llegar con mi lengua, pero no puedo. Él sonríe, disfrutando de mi frustración. Levanto la mano que tengo libre para tocarme la barbilla, pero me agarra fuertemente la muñeca, y la vuelve a acercar a la esquina de la cama. Repite la operación con otro lazo que tenía preparado. Ahora estoy a su completa merced.

Sexman se levanta, y se quita la ropa. Empieza a masajear lentamente su polla, y yo no puedo hacer nada, sólo mirar. De repente, se detiene, y sonriendo coge el albornoz y me dice: “Espérame aquí, no te muevas”.

Amarrado

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18
Feb
08

Polvos mágicos

Existen los polvos mágicos. No te hacen rico, pero sí que tienen muchos otros efectos: pueden convertirte en Superman, pueden hacerte volar, pueden hacer que el resto del mundo desaparezca… A veces, es posible conseguir todos los efectos a la vez, y entonces además de ser polvos mágicos, son inolvidables.

Sobre la mesa




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